SEMANA 4

DESARROLLO FÍSICO

 

Entre los 21 y 28 días se pueden observar muchos avances en el desarrollo físico de los cachorros. Se observan ya como “perritos" en todo sentido. Caminan con facilidad, juegan entre ellos, con su mamá, con juguetes y buscan la atención de las personas. También responden a todas estas interacciones de forma mucho más activa: mueven la cola, avanzan, lamen la cara o las manos, mordisquean y a veces gruñen o lloran. Es decir, sus opciones de comunicación se han ampliado y junto con eso se abre un espacio mayor a la recepción del miedo. Las respuestas a eventos desagradables, manipulación inapropiada o sonidos estridentes se puede mostrar con una reacción de miedo de parte del cachorro. Esta etapa es particularmente sensible.

Los cachorros, durante este período, ya tienen dientes en crecimiento y van ganando mayor fuerza, lo que ayuda a que puedan empezar a comer alimento sólido (papilla que preparamos con alimento de cachorro remojado y probióticos) y a la vez produce que la mamá empiece a espaciar las veces que les da leche durante el día, porque los dientes y la fuerza de los cachorros empiezan a ser molestos para ella. También es importante mantener las uñas de los cachorros cortas para evitar rasguños dolorosos en la perra.

Todas las manifestaciones físicas de los cachorros nos permiten pasar a una etapa de mayores desafíos y vincularnos con ellos de nuevas maneras.

 

 


ESTIMULACIÓN

Terminada la etapa de transición y ya comenzada la etapa de sociabilización, debemos tener siempre presente que el cachorro está permanentemente sometido a DOS tipos de comunicación (2 lenguajes distintos): La que desarrolla en el ambiente animal, es decir con otros perros (sus hermanos de camada y su madre principalmente) y la que desarrolla con los humanos, (inicialmente nosotros y luego personas externas al criadero).

Esto es un gran desafío para cada cachorro, ya que es como hablar dos idiomas a la vez. Por ésto debemos facilitar la manera en que puede comunicarse con nosotros y al mismo tiempo promover un espacio seguro de relación con otros perros de nuestro criadero (que podemos saber que están sanos y de quienes conocemos su temperamento equilibrado).

 

Para hacerlo lo mejor posible, nos basamos en el sistema “PUPPY CULTURE" que nos parece muy respetuoso de cada perro y de cada etapa.

En este sistema se explica que la sociabilización del cachorro es mucho más que exponerlo a la mayor cantidad de situaciones, personas y objetos posibles. Exponer al cachorro a situaciones variadas es una buena base, sin embargo la diferencia la marcan los desafíos que le presentamos.

La sociabilización por lo tanto la basamos, en esta semana, en presentarle a los cachorros un espacio nuevo con desafíos que deben enfrentar y superar.

Para ésto sacamos a los cachorros de la paridera (que ya lo piden intentando trepar) y los dejamos moverse libremente en el espacio de juego que preparamos para ellos. Este espacio incluye objetos nuevos, juguetes, texturas, temperatura adecuada, agua disponible y zona sucia donde pueden orinar. Ellos naturalmente no quieren mezclar el lugar de juego o comida con lo sucio, entonces intentamos fomentar ésto separando las áreas y manteniendo limpio, además de estar atentos a los momentos en que sabemos que los cachorros harán sus cosas = después de comer, al despertar etc.

El espacio nuevo en el que se mueven los cachorros permite que hagan más ejercicio y eso ayuda al desarrollo mental y a su crecimiento.  Por otro lado, respetamos con cuidado los tiempos de descanso y sueño que son indispensables.

Nosotros identificamos el nuevo habitat como un espacio de “zonas separadas". El perro adulto seguirá separando las zonas si ésto se refuerza en esta etapa y si se mantienen esas zonas ojalá por varios años.

-Juego: zona desafíos y ejercicio (el área más grande). En esta zona incorporamos juguetes nuevos día a día que pueden ser comprados y otros los armamos nosotros con material reciclado. En esta etapa el juego se basa en “acción/reacción", en morder y en seguir. Los desafíos tienen que ver con “barreras" que ponemos y que los cachorros deben superar para lograr algo positivo como llegar a la comida.

El cachorro empieza a comprender que si activa algo obtiene una respuesta: un sonido o un movimiento. Es decir que sus movimientos de manos, boca o cuerpo provocan cosas. Los juguetes pasan a ser una interfaz que refleja el mundo real donde van a desenvolverse. Aquí podemos observar también si un cachorro presenta más motivación o más miedo que otros y se trabaja por separado.

-Baño o zona sucia: (generalmente usamos viruta)

-comedero y bebedero: zona limpia con horarios. Aquí les damos su papilla y luego el alimento en comederos compartidos. Excepción es cuando un cachorro es más lento para comer o ha tenido alguna dificultad en su desarrollo o problema de salud que impide que coma con sus hermanos. En ese caso, a ese cachorro en particular le damos comida de forma aislada en la “caja de manipulación” que mantenemos siempre preparada desde el nacimiento. Ahí aseguramos la ingesta adecuada.

Cuando los cachorros comen juntos en la zona de comida, aprovechamos ese estímulo positivo para poner sonidos de la vida cotidiana dentro de una casa y en situaciones como colegios, parques, calles, sonidos de alto tráfico, ruidos variados molestos de la vida real, para evitar que luego lo asocien a algo malo. También hacemos ruidos reales como por ejemplo mover sillas o aplaudir etc.

-Descanso: zona de reposo cómoda y cálida que se debe respetar mucho. Usamos camitas blandas y suaves y otras de plástico ventiladas que pueden elegir si tienen calor. Incluimos algunos peluches. Cuando los cachorros duermen ponemos música de sanación o relajación para promover un buen crecimiento durante el sueño.

 

La estimulación con desafíos en esta semana es de pocos minutos (máximo 3 por cachorro o el equivalente a 1 desafío logrado). Luego se deja descansar a los cachorros. El ideal es que duerman ya que es ahí cuando más incorporan lo aprendido: que en esta semana es principalmente conocer mejor su cuerpo, manejar la frustración, empezar a comunicarse de forma adecuada (por ejemplo no llorando ni ladrando, ni saltando encima..)